Funes, El Principio

No me di cuenta de lo que había sucedido hasta que me dijo su nombre, justo en ese momento en que la oscuridad se hace presente y el atardecer se aleja y se pierde, como la sombra de aquel muchacho en medio del callejón que había escapado por la puerta trasera tras darnos cuenta de la actividad en la entrada de la taberna,

Funes, El Principio - Faroliando William Galindo

Era la hora de abrir y un ambiente festivo tal como se acostumbra en el inicio del verano se desvelaba en los alrededores del vecindario, Ireneo había llegado antes de lo acostumbrado, era el hermano mayor de la familia Funes, y su carácter recio había hecho que su nombre fuera mentado más de lo apropiado en los alrededores del pueblo. Por la expresión en su rostro era fácil deducir que algunas cosas no le eran de su agrado, le obsesionada el orden, era una de sus tantas rarezas, y tan pronto como entró pudo notar la luz del bar encendida, de sus labios salió un grito

Funes, El Principio - Faroliando William Galindo

– ¿Quien anda aquí?,

y ante tal llamado no hubo más remedio que salir a responder

– Soy yo, tu hermana, María

Apenas pudo darse cuenta del tono de la voz que le respondía, su expresión cambio totalmente, con más calma pudo ver la silueta esbelta de su hermana como la de nadie más en el pueblo, saliendo entre la oscuridad de la parte de atrás de lugar, y de inmediato paso revista de arriba a abajo con su mirada, como queriendo verificar que todo se encontraba en su lugar.

Funes, El Principio - Faroliando William Galindo

La situación era algo incomoda, y de repente Ireneo rompió el silencio, quería saber a toda costa lo que había sucedido y como siempre acostumbraba hizo la primera pregunta:

– Tu no llegas antes de la apertura, ¿A que has venido Maria Clementina?

Su hermana estaba en problemas, debía justificar su hora de llegada, y las ideas no le llegaban a su cabeza, tan sólo atino a servirse un trago para calmar los nervios

Funes, El Principio - Faroliando William GalindoTan pronto como tomo el primer sorbo, su mente tuvo un tiempo de claridad y encontró la respuesta que tanto había buscado

– He perdido mi reloj y no he notado que era tan temprano.

La respuesta lo había dejado satisfecho por el momento, por lo que decidió acompañarla en su bebida.

Funes, El Principio - Faroliando William Galindo

El anterior ha sido un ejercicio muy interesante, tratar de contar una historia a partir de un fragmento de un cuento y acompañarlo de algunas imágenes, y este ha sido el resultado. A continuación se encuentra el original que he tenido el placer de modificar para contar mi propia versión, una mezcla de ideas alborotadas que salieron de combinar la palabras del texto.

“Me dijo que el muchacho del callejón era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj. Agregó que era hijo de una planchadora del pueblo, María Clementina Funes, y que algunos decían que su padre era un médico del saladero, un inglés O’Connor, y otros un domador o rastreador del departamento del Salto.”

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